El objetivo era modelar un proceso, pero terminamos descubriendo otra cosa


En una empresa comenzamos una modelación de procesos. El objetivo era preparar los procedimientos documentados para lograr la certificación de una NCh.

Por dificultades de agenda no fue posible reunir a todo el equipo participante en una sola instancia, así que el trabajo comenzó entrevistando individualmente a una de las personas que operaba en el día a día uno de los procesos seleccionados.

Con esa información se construyó un primer modelo. La idea era presentarlo al cliente como un avance metodológico: mostrar cómo se estaba realizando el trabajo encargado, validar el formato y continuar posteriormente con el resto de los participantes. Pero la reunión tomó otro rumbo.

Mientras se revisaba con el cliente el proceso modelado, comenzó a aparecer algo inesperado: la forma en que la operación se ejecutaba era bastante distinta a como se pensaba que sucedía.

No estábamos ente un mal trabajo. Tampoco eran personas incumpliendo instrucciones. Lo que apareció fue algo mucho más común dentro de las organizaciones: con el tiempo, las operaciones ideadas suelen adaptarse, simplificarse o resolver contingencias de formas que no siempre quedan visibles para quienes observan el proceso desde arriba. Y muchas veces esa distancia permanece invisible hasta que alguien se detiene a modelar lo que efectivamente ocurre. Lo que podríamos denominar como la diferencia entre lo ostensivo y lo performativo.

La reunión que originalmente era para revisar un «avance» terminó transformándose en una conversación sobre brechas operacionales, criterios dispares y formas de ejecución que nunca habían sido discutidas.

La situación descrita nos muestra algo relevante: el simple ejercicio de modelar un proceso ya puede generar valor para una organización, dado que torna visible el real hacer de las cosas. Y a partir de eso se puede:

  • mejorar,
  • estandarizar,
  • evaluar,
  • rediseñar,
  • automatizar,
  • o discutir si la operación está funcionando como la organización cree que funciona.

Antes de mejorar un proceso, primero hay que verlo.


— Si esto resuena con algo que está ocurriendo en tu organización, escríbeme. Ofrezco una conversación de diagnóstico inicial sin compromiso.


Deja un comentario